La rehabilitación de una vivienda siempre parte de una lectura previa: entender lo que existe, detectar sus posibilidades y transformar aquellos elementos que han quedado desactualizados sin perder la esencia del inmueble. En Casa Flujo, una vivienda unifamiliar situada en Garrucha, el objetivo principal era renovar por completo la imagen de la casa, tanto en su exterior como en sus espacios interiores, para convertirla en una vivienda más luminosa, actual y conectada con una forma de habitar más cómoda y contemporánea.
El estado inicial presentaba una arquitectura residencial convencional, con una fachada de tonos cálidos, carpinterías tradicionales, barandillas ornamentales y una distribución exterior que no terminaba de aprovechar todo el potencial de la vivienda. La intervención plantea una transformación integral de su imagen, sustituyendo esa lectura más clásica por una composición mucho más limpia, serena y equilibrada.

La nueva propuesta trabaja con una estética donde los revestimientos pétreos, las carpinterías oscuras y la vegetación adquieren un papel fundamental. La fachada mantiene la cubierta inclinada de teja cerámica como elemento reconocible, pero se actualiza mediante planos más depurados, grandes huecos acristalados y una composición más ordenada. El resultado es una vivienda que conserva parte de su carácter mediterráneo, pero con una imagen renovada y más acorde a las necesidades actuales.
En el interior, la vivienda se concibe como una sucesión de espacios fluidos, conectados entre sí mediante una paleta de materiales continua y una iluminación muy cuidada. De ahí nace el nombre de Casa Flujo: una casa pensada para que los recorridos sean naturales, para que la luz acompañe cada estancia y para que la transición entre las zonas de día, las zonas de descanso y los espacios exteriores se produzca de forma sencilla y coherente.
UNA NUEVA IMAGEN EXTERIOR PARA UNA VIVIENDA EN GARRUCHA
Uno de los puntos más importantes del proyecto era la actualización de la fachada. La vivienda original contaba con una imagen muy marcada por elementos constructivos propios de una arquitectura residencial más tradicional: pilares redondos en el porche, barandillas blancas, rejas, carpinterías claras, revestimientos en tonos crema y una composición con muchos elementos superpuestos.
- La intervención busca simplificar esta lectura y dar protagonismo a los volúmenes principales de la vivienda.
- Para ello se plantea una fachada más limpia, basada en materiales claros y texturas pétreas que aportan continuidad visual.
- Las carpinterías oscuras introducen contraste y ayudan a definir los huecos de una forma más contemporánea, mientras que la vegetación suaviza la arquitectura y establece una relación más directa con el exterior.
- La terraza superior se convierte en uno de los elementos protagonistas de la nueva composición: la incorporación de vegetación colgante permite transformar este plano en un jardín suspendido que no solo mejora la imagen exterior de la vivienda, sino que también refuerza su conexión con el paisaje mediterráneo de Garrucha.
- La zona exterior se reorganiza para generar un espacio más habitable y cuidado. Frente a la imagen inicial, donde el jardín y la terraza aparecían como espacios poco integrados, la nueva propuesta plantea una zona de estancia amplia, con pavimentos continuos, mobiliario exterior, vegetación tropical y muros tratados como parte activa del diseño.
- La iluminación indirecta, integrada en jardineras y paramentos, permite que el espacio exterior pueda disfrutarse también durante la noche, creando una atmósfera cálida y agradable.

Todo los cambios propuestos en este proyecto de rehabilitación, permite que la vivienda gane una nueva identidad sin necesidad de recurrir a gestos excesivos.

INTERIORISMO Y ESPACIOS CONECTADOS
El interior de Casa Flujo se desarrolla a partir de una idea clara: conseguir una vivienda luminosa, cómoda y coherente en todos sus espacios. La planta baja se plantea como una zona abierta y conectada, donde salón, comedor, cocina y escalera dialogan mediante una misma línea de diseño.
- El salón se organiza como un espacio de estar tranquilo, en el que la escalera adquiere un papel protagonista. Su diseño, revestido con piezas pétreas de tonos claros y acompañado por una barandilla de vidrio, permite que la luz circule sin interrupciones y que la escalera se integre como un elemento arquitectónico más, sin sobrecargar el espacio.
- La cocina, separada visualmente mediante cerramientos acristalados con perfilería oscura, mantiene la conexión con el resto de la vivienda sin perder funcionalidad. Este recurso permite introducir transparencia, profundidad y orden, generando una transición muy natural entre la zona de estar y la zona de trabajo.
- El comedor se concibe como un espacio de reunión amplio y luminoso: La mesa circular central favorece la conversación y el uso cotidiano, mientras que las luminarias suspendidas, de formas orgánicas, introducen movimiento y personalidad.
- En el dormitorio principal, la intervención apuesta por una atmósfera más recogida con un cabecero tapizado, paneles verticales, iluminación indirecta y las mesitas integradas crean una composición continua y ordenada.
- La gama cromática general del diseño se mantiene en tonos piedra, beige, madera y textiles suaves, favoreciendo una sensación de calma.
- Los baños siguen esa misma intención. En ellos se combinan revestimientos pétreos de gran formato con piezas cerámicas texturizadas, madera y griferías negras. La iluminación indirecta y los espejos circulares aportan profundidad, mientras que los muebles suspendidos ayudan a aligerar visualmente el espacio.


En resumen, una línea suave que prioriza una atmosfera cálida sin perder limpieza visual.

UNA REHABILITACIÓN PENSADA PARA VIVIR MEJOR
Casa Flujo no es únicamente un cambio de imagen. Es una rehabilitación que busca mejorar la forma de habitar la vivienda, aprovechar mejor la luz, ordenar los espacios y conseguir una relación más natural entre interior y exterior. La intervención transforma una vivienda existente en una casa más actual, más cómoda y más conectada con su entorno.

El proyecto demuestra cómo una rehabilitación bien planteada puede cambiar por completo la percepción de una vivienda. A través de una selección cuidada de materiales, una distribución más fluida, una iluminación precisa y una nueva relación con la vegetación, la casa adquiere una identidad renovada sin perder su carácter residencial mediterráneo.

En Paissano entendemos la rehabilitación como una oportunidad para dar una segunda vida a los espacios. Cada vivienda tiene un potencial propio, y nuestro trabajo consiste en descubrirlo, ordenarlo y convertirlo en una propuesta coherente y funcional. Casa Flujo es un ejemplo de cómo una vivienda existente puede transformarse en un hogar contemporáneo, luminoso y preparado para disfrutarse en cada rincón.

Y si tú también quieres dar un paso más en el diseño de tu vivienda y contar con un equipo que te acompañe desde la primera idea hasta el resultado final, en Paissano estaremos encantados de ayudarte a dar forma a tu proyecto.
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