fbpx

Muchos de vosotros sois aficionados a la jardinería y al paisajismo y queréis contribuir a fomentar este tipo de prácticas con un balcón denso de vegetación o con un jardín lleno de flores.

Sin embargo, por más que os empeñáis en cuidar de vuestras plantas, parece imposible que tengan un crecimiento adecuado. Esto puede llevar en muchos casos a la frustración y a la desidia en esta maravillosa práctica.

 

“No te preocupes si tus plantas no crecen, seguramente tenga fácil solución. Solo debes detectar el problema que sufren y ponerle remedio lo más rápido posible”

 

Todos hemos tenido inicios catastróficos con respecto a lo que a la jardinería se refiere. Por eso, voy a contaros los problemas más frecuentes desde mi experiencia y como ponerle solución a estos contratiempos.


Problemas Básicos por los que las Plantas no Crecen

La secuencia es la siguiente:

Vas a un vivero y te compras las plantas que más te gustan (se suele tener más en cuenta valores estéticos que la facilidad de mantenimiento o la adecuación al nuevo medio). La planta está en perfectas condiciones…pero cuando pasan unos días esta empieza a ponerse mustia y en muchos casos llega a morir.

Otras veces es posible que la planta se mantenga…pero va perdiendo hojas y vitalidad y avanza lentamente hacía un destino trágico.

7 Problemas Básicos en el Crecimiento de una Planta

¿Te suena de algo?

 

Todos hemos pasado por eso, y con el tiempo y aprendizaje, podrás disfrutar de ver como tus arbustos brotan y crecen semana a semana o de cómo en primavera tu jardín explota con flores y colores.

Primero debes detectar el problema para poder solucionarlo, os comento los 7 Problemas Básicos en el Crecimiento de una Planta:

 

:1-Falta de Espacio: Cuando compramos plantas, nos encontramos en muchas ocasiones que el macetero no se corresponde con el tamaño del ejemplar que contiene. De esta forma, la planta se encuentra al máximo del tamaño permitido por el macetero y no puede crecer más. Este problema solemos percibirlo cuando las raíces salen por los agujeros de la parte inferior del recipiente.

La solución es sencilla, trasplanta el ejemplar a un lugar con más tierra y espacio para que pueda desarrollarse libremente.

 

2-Estrés por el Trasplante: En ciertas ocasiones, cuando trasplantamos una especie, nos encontramos con que se para radicalmente la floración y el crecimiento de esta. Debido al movimiento y al cambio de hábitat, la planta tiende a estresarse dedicando todas sus energías en seguir con vida. Esto da prioridad a otras funciones y prioriza la supervivencia por encima del crecimiento.

Este suele ser un problema inevitable en las plantas más delicadas. Nosotros te recomendamos que realices los trasplantes en épocas de menor actividad para la planta como es el invierno y evites épocas como primavera o verano.

De todas maneras es un mal temporal que se soluciona por si solo una vez la planta se haya adecuado a su nuevo entorno.

 

3-Periodo de Hibernación: Como hemos comentado antes, las plantas tienen una época de fuerte crecimiento (primavera y verano) y una época de hibernación (invierno y otoño). Algunas plantas tienen periodos distintos, pero la mayoría se rige por este principio.

En invierno las plantas pasan a un proceso de mantenimiento donde apenas crecen y sus necesidades hídricas y de nutrientes disminuyen. No te preocupes si tu planta tiene buen aspecto pero no crece, no la atiborres de agua y nutrientes porque puedes generar un problema. Deja que llegue la primavera para que se active de nuevo.

 

4-Falta de Luz: Siempre que vayas a comprar una planta no dudes en preguntar todas las especificaciones necesarias para un óptimo cuidado. Las plantas que no pueden realizar un ciclo de fotosíntesis adecuado tienden a ponerse pochas y no crecer. Se que parece un problema obvio, pero cuando solo afecta a una parte de la planta se suele achacar a problemas de plagas o malformaciones.

Muchos arbustos marchitan la floración de las partes bajas del busto o de las interiores por falta de luz dando prioridad de crecimiento a las superiores.

Si quieres evitar un crecimiento poco homogéneo, intenta que el arbusto tenga luz por todos lados y que las ramas superiores no impidan la entrada de esta en el interior. Si no hay más remedio, siempre puedes aplicar una poda de aclareo o de rejuvenecimiento cortando las ramas más viejas.

 

5-Exceso o Falta de Agua: Más bien el problema siempre suele ser el exceso. Si ves que la planta se pocha y las hojas empiezan a perder fuerza y volverse marrones es posible que las raíces se encuentren encharcadas.

Para este problema, la mejor solución es la prevención: cuando vayas a trasplantar, asegúrate de que cuentas con un buen sistema de drenaje a base de árido o perlita que evite el exceso de agua en la base.

Recuerda que siempre es mejor regar de menos que de más (siempre puedes aplicar un nuevo riego si ves que la planta se mustia…pero no podrás quitar agua si ves que te has pasado) y que con un par de riegos en invierno a la semana y tres en verano es más que suficiente para la mayoría de las plantas.

 

6-Falta de Nutrientes: ¿Tienen tus plantas todo el alimento que necesitan? Una vez trasplantadas, tendrán nuevo alimento durante un tiempo…pero luego deberás aplicar semanalmente un abonado liquido de acción rápida o abono solido de lenta aplicación.

Los nutrientes básicos de la planta son N-P-K ( Nitrógeno –Fosforo – Potasio) que podrás encontrar en cualquier abono en el vivero o aplicando compost o nueva tierra. No te pases con las aplicaciones o acabaras quemando la planta (lee las instrucciones de uso).

Intenta siempre que estén bien alimentadas en las época de crecimiento, esto favorecerá de manera radical su buena alimentación.

Existen una serie de problemas asociados a la alimentación que podrían impedir que las plantas absorbieran los alimentos de manera correcta (problemas relativos al PH, a la carga de la tierra, propiedades del agua…) pero al ser complejos y de compleja corrección no entraremos en detalles en ellos.

 

7-Plagas: Si has conseguido que tus plantas crezcas sanas con los conejos anteriores…ENHORABUENA!!! Pero no cantes victoria todavía, las plagas serán tu última prueba antes de disfrutar de un jardín cuidado y vigoroso.

Las plagas de pulgón o cochinilla suelen aparecer en primavera con el buen tiempo. Estas plagas se alojan en tu planta y succionan de ella la sabia para alimentar a toda su extensa familia.

Estas plagas son numerosas e insaciables y pondrán a prueba tus dotes de jardinero.

Lo primero que debes hacer es detectar el problema: sabrás que tu espécimen está infectado debido a numerosos puntos blancos o marrones sobre las hojas (sobre todo en el envés). Mira en internet que tipo de huésped a decidido darse un festín a tu costa: ¿Es un pulgón?¿Es una cochinilla?¿Es araña roja? Una vez detectada la plaga compra el producto necesario con el principio activo que elimine la plaga. Huye de los pulverizadores “TODO EN UNO” ya que su eficacia, desde mi experiencia, es mucho menor que la especifica para cada plaga.

 

Una vez realizada la primera sesión de pulverización, vuelve a realizarla semanalmente durante un mes para asegurarte que la plaga no vuelve a resurgir (cosa que es bastante común si las pulverizaciones no son continuas).

Para eliminar la plaga muerta sobre las hojas puedes usar agua a presión para no dañar la hoja y limpiarla.

 

Como veis, lo principal es detectar el problema y ponerle solución lo antes posible. Lo que más suele costar al principio es ver las señales iniciales del problema y poder detectarlo antes de que sea demasiado tarde.

Si tenemos cuidado con las plantas y las observamos diariamente, nos evitaremos tener que llegar a situaciones donde no haya vuelta atrás.

Si tenéis cualquier duda o queréis comentarnos vuestros problemas no dudéis en dejarnos vuestros comentarios al final de la entrada, los contestaremos lo antes posible.