Con esta entrada, queremos dar a conocer nuestra inquietud por la obra de Gaudí y sobre todo, como otro arquitecto, Santiago Calatrava, la retoma después de casi un siglo inactiva. Una de las cosas que nos ha hecho elegir este tema, es como Calatrava coge partes de Gaudí y las mezcla con un estilo que parece provenir mucho más del movimiento moderno, estilo, que curiosamente fue el que hizo desaparecer la figura de Gaudí.

Nos parecía ciertamente curioso, como se pueden unir dos estilos que en su época eran totalmente opuestos: como se puede hacer un macro urbanismo con alto carácter tecnológico como es la ciudad de las artes y las ciencias; y a su vez, dar un revestimiento artesanal a su obra recuperando en trencadis mediterráneo que parecía estar obsoleto.

Queremos así, explicar el contexto opuesto en el que se trabajaba en a principios del Siglo XX y como, tanto las fotografías como los estilos, parecen pertenecer a épocas muy distantes o incluso a mundos de diferente índole. Una vez bien marcadas las características, pasaremos a ver le unión entre estos opuestos universos de la mano de Calatrava.

 

“A los artistas no se les debe hacer monumentos, puesto que ya lo tienen hecho con sus obras” A.Gaudi

 


 

Gaudí y el Modernismo

Queremos destacar sobre todo, dentro de los modernismos, el modernismo orgánico. El art Nouveau.

Tenían la intención de crear un arte nuevo, llevando a cabo una ruptura con los estilos dominantes en la época, tales como el historicismo o el eclecticismo. Se trata de crear una estética nueva, en la que predomina la inspiración en la naturaleza a la vez que se incorporan novedades derivadas de la revolución industrial.

En gran medida sus aspiraciones se basan en las ideas de John Ruskin y William Morris, que podemos resumir en democratizar la belleza en el sentido de que hasta los objetos más cotidianos tengan valor estético y sean asequibles a toda la población (socialización del arte), aunque sin utilizar las nuevas técnicas de producción masiva. El modernismo no sólo se da en las artes mayores, sino también en el diseño de mobiliario y todo tipo de objetos útiles en la vida cotidiana. A menudo los artistas modernistas son artistas “integrales“, pues no sólo diseñan edificios, sino los muebles y otros enseres de uso diario. Así pues muchos arquitectos modernistas son también diseñadores, pues sus creaciones no se limitan al edificio en sí, dado que también elaboran su decoración y los utensilios que ha de contener.

 

La influencia de Gaudi en el arquitecto Calatrava

Casa Horta-A.Gaudi

 

Las características que en general permiten reconocer al modernismo decorativo propiamente dicho son:

 

  1. La inspiración en la naturaleza y el uso profuso de elementos de origen natural pero con preferencia en los vegetales y las formas redondeadas de tipo orgánico entrelazándose con el motivo central.
  2. El uso de la línea curva y la asimetría, tanto en las plantas y alzados de los edificios como en la decoración.
  3. Hay también una tendencia a la estilización de los motivos, siendo menos frecuente la representación estrictamente realista de éstos.
  4. Una actitud tendente a la sensualidad y a la complacencia de los sentidos.
  5. La libertad en el uso de motivos de tipo exótico, sean éstos de pura fantasía o con inspiración en distintas culturas, que se ve en el gusto por la curva.
  6. La aplicación envolvente del motivo tomando alguna de las características anteriormente mencionadas en contraposición con las características habituales del objeto a decorar. Esto se puede observar en la aplicación en el mobiliario, en arquitectura, en los carteles o posters promocionales o en objetos de uso cotidiano donde el elemento destacado de tipo orgánico envuelve o se une con el objeto que decora.

 

Observamos, que estas características tan marcadas en Gaudí, aparecen también en Calatrava compartiendo protagonismo con las del movimiento moderno. La inspiración en formas, es un recurso muy utilizado en Calatrava, y al igual que Gaudí, la simbología mediterránea es clave. La curva, las formas orgánicas, la estética, el pequeño detalle artesanal… lo hereda Calatrava en su obra.

 

El modernismo arquitectónico como tal nace en Bélgica de la mano de Henry van de Velde y Victor Horta, allí se le dará el nombre de art nouveau.

Henry Clemens van de Velde, es uno de los primeros modernistas. Construye la casa Bloemenwert , pero lo más interesante es el diseño de su decoración. Tiene influencias del expresionismo alemán, y son típicos sus tejados ondulados.

Víctor Horta es el más puro de los modernistas y el más representativo. También son típicos sus tejados ondulados así como sus fachadas, que provocan un juego de luces y sombras muy decorativo que recuerdan al barroco. Descubre las posibilidades del hierro, en el que crea grandes forjas. Los elementos decorativos de su arquitectura se curvan asemejando la vegetación natural. Obra suya es la escalera de la calle Paul-Emile Janson en Bruselas y múltiples kioscos de hierro y bocas de metro lujosamente decoradas. También hizo el Hotel Solvay en Bruselas. Lo más característico de este edificio son sus interiores lujosamente decorados y muy recargados, con lámparas, papel pintado, vidrieras y vitraux, todo de diseño.

William Morris es otro de los grandes modernistas, de origen inglés. Su modernismo no cae en los excesos decorativos, es el más sobrio del movimiento, ya que se centra más en la implantación de la villa en la naturaleza y la valoración del espacio interior funcional.

Otro británico es Charles Rennie Mackintosh que es otro de los más grandes arquitectos que influyó en el movimiento modernista. Sus planteamientos son originales y aportan nuevas soluciones a sus problemas arquitectónicos. Son características las formas prismáticas y octogonales.

Mackintosh es el arquitecto modernista más sobrio en los exteriores, lo que le vale ser un precursor del racionalismo arquitectónico. Diseña muebles y joyas, y construye la Escuela de Arte de Glasgow.


A.Gaudí, Maestro del Art Nouveau

Tras su muerte Gaudí cayó en un injusto olvido, y su obra fue denostada por la crítica internacional por barroca y excesivamente fantasiosa. En su tierra natal fue igualmente menospreciado. En 1936, durante el transcurso de la Guerra Civil Española, fue asaltado el taller de Gaudí en la Sagrada Familia, destruyéndose gran cantidad de documentos, planos y maquetas del arquitecto modernista.

Su figura comenzó a ser reivindicada en los años 1950, por Salvador Dalí en primer lugar, seguido del arquitecto Josep Lluís Sert. En 1956 se organizó una retrospectiva sobre Gaudí en el Salón del Tinell de Barcelona, y en 1957 su primera gran exposición internacional, en el MOMA de Nueva York. Asimismo, entre los años 1950 y 1960, los estudios de críticos internacionales como George Collins, Nikolaus Pevsner y Roberto Pane dieron gran difusión a la obra de Gaudí, mientras que en su tierra natal era reivindicado por Alexandre Cirici, Juan Eduardo Cirlot y Oriol Bohigas. Desde entonces la valoración de Gaudí ha ido en aumento, culminando en 1984 con la proclamación de varias obras del arquitecto como Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

En sus propias palabras:

 

”El arte gótico es imperfecto, está a medio resolver; es el estilo del compás, de la fórmula de la repetición industrial. Su estabilidad se basa en el apuntalamiento permanente de los contrafuertes: es un cuerpo defectuoso que se aguanta con muletas. (…) Prueba que las obras góticas son de una plástica deficiente es que producen la máxima emoción cuando están mutiladas, cubiertas de hiedra e iluminadas por la luna”

 

Después de estas influencias iniciales, Gaudí desemboca en el modernismo en su época de mayor esplendor, en los años situados entre los siglos XIX y XX. En sus inicios, el modernismo encuentra la inspiración en la arquitectura historicista, ya que para los artistas modernistas la vuelta al pasado supone una reacción contra las formas industriales impuestas por los nuevos adelantos tecnológicos producidos con la Revolución industrial. La utilización de los estilos del pasado supone una regeneración moral que permite a la nueva clase dirigente, la burguesía, identificarse con unos valores que reconocen como sus raíces culturales. Asimismo, el resurgir de la cultura catalana desde mediados del siglo XIX , lleva a adoptar las formas góticas como estilo “nacional” de Cataluña, con la pretensión de conjugar nacionalismo y cosmopolitismo, de integrarse en la corriente modernizadora europea.

Gaudí suele ser considerado el gran maestro del modernismo catalán, pero su obra va más allá de cualquier estilo o intento de clasificación. Es una obra personal e imaginativa que encuentra su principal inspiración en la naturaleza. Gaudí estudió con profundidad las formas orgánicas y anárquicamente geométricas de la naturaleza, buscando un lenguaje para poder plasmar esas formas en la arquitectura. Algunas de sus mayores inspiraciones vendrán de la montaña de Montserrat, las cuevas de Mallorca, la Cueva del Salnitre (Collbató), los riscos de Fra Guerau en la sierra de Prades cerca de Reus, la montaña de Pareis al norte de Mallorca o Sant Miquel del Fai en Bigues i Riells, todos ellos lugares visitados por Gaudí.

Este estudio de la naturaleza se traduce en el empleo de formas geométricas regladas como son el paraboloide hiperbólico, el hiperboloide, el helicoide y el conoide, que reflejan exactamente las formas que Gaudí encuentra en la naturaleza,como por ejemplo en juncos, cañas o huesos; decía que no existe mejor estructura que un tronco de árbol o un esqueleto humano. Estas formas son a la vez funcionales y estéticas, y Gaudí las emplea con gran sabiduría, sabiendo adaptar el lenguaje de la naturaleza a las formas estructurales de la arquitectura. Gaudí asimilaba la forma helicoidal al movimiento, y la hiperboloidal a la luz. Decía lo siguiente sobre las superficies regladas:

 

”Los paraboloides, hiperboloides y helicoides, variando constantemente la incidencia de la luz, tienen una riqueza propia de matices, que hacen innecesaria la ornamentación y hasta el modelaje”

 

Otro de los elementos empleados profusamente por Gaudí es la curva parabólica o catenaria. Gaudí había estudiado en profundidad la geometría cuando era joven, leyendo numerosos tratados sobre ingeniería que alababan las virtudes de la utilización de la curva catenaria como elemento mecánico, que sin embargo entonces sólo se usaba en la construcción de puentes suspendidos; Gaudí fue el primero en utilizar este elemento en la arquitectura común. La utilización de arcos catenarios en obras como la Casa Milà, el Colegio de las Teresianas, la cripta de la Colonia Güell o la Sagrada Familia permite a Gaudí dotar a sus estructuras de un elemento de gran resistencia, ya que la catenaria distribuye regularmente el peso que soporta, sufriendo únicamente fuerzas tangenciales que se anulan entre ellas.

 

Sagrada familia gaudi

Con todos estos elementos Gaudí pasó de la geometría plana a la espacial, la geometría reglada. Además, estas formas constructivas se avenían muy bien a un tipo de construcción sencilla y de materiales baratos, como el ladrillo: Gaudí utilizó con asiduidad el ladrillo unido con argamasa, en capas superpuestas, como en la tradicional bóveda catalana tabicada. Esta búsqueda de nuevas soluciones estructurales tuvo su culminación entre los años 1910 y 1920, cuando experimentó de forma práctica todas sus investigaciones en su obra cumbre: la Sagrada Familia. Gaudí concibió dicho templo como si fuese la estructura de un bosque, con un conjunto de columnas arborescentes divididas en diversas ramas para sustentar una estructura de bóvedas de hiperboloides entrelazados. Las columnas las inclinó para recibir mejor las presiones perpendiculares a su sección; además, les dio forma helicoidal de doble giro (dextrógiro y levógiro), como en las ramas y troncos de los árboles. Esta ramificación crea una estructura hoy denominada fractal que, junto con la modulación del espacio, que lo subdivide en pequeños módulos independientes y autosustentantes, crea una estructura que soporta perfectamente los esfuerzos mecánicos de tracción sin la necesidad de utilizar contrafuertes, como requería el estilo gótico. Gaudí logró así una solución racional y estructurada, perfectamente lógica y adaptada a la naturaleza, creando al mismo tiempo un nuevo estilo arquitectónico, original y sencillo, práctico y estético.

Esta nueva técnica constructiva permite a Gaudí realizar su mayor afán arquitectónico, perfeccionar y superar el estilo gótico: las bóvedas de hiperboloides tienen su centro donde las góticas tenían la clave, con la salvedad de que el hiperboloide permite crear un hueco en ese espacio, un vacío que deja el paso de la luz natural. Asimismo, en la intersección entre las bóvedas, donde las góticas tenían los nervios, el hiperboloide permite nuevamente la apertura de pequeños vanos, que Gaudí aprovecha para dar la sensación de un cielo estrellado.

La posición de Gaudí dentro de la Historia de la Arquitectura supone la de un gran genio creador que, inspirándose en la naturaleza, creó un estilo propio, de gran perfección técnica a la vez que un cuidado valor estético, marcado por el sello de su fuerte personalidad. Sus innovaciones estructurales, que suponen en cierta medida la superación de los estilos anteriores, desde el dórico hasta el barroco, pasando por el gótico, principal fuente de inspiración del arquitecto, podría considerarse que representan la culminación de los estilos clásicos, que Gaudí reinterpreta y perfecciona. Así Gaudí supera el historicismo y eclecticismo de su generación, pero sin llegar a conectar con otras corrientes de la arquitectura del siglo XX, que con sus postulados racionalistas derivados de la Escuela de la Bauhaus supondrá una evolución antitética a la iniciada por Gaudí, hecho que marcará el menosprecio y la incomprensión inicial hacia la obra del arquitecto modernista.

 

Aun así, Gaudí ha dejado una profunda huella en la arquitectura del siglo XX: arquitectos como Le Corbusier se declararon admiradores de la obra del arquitecto catalán, y otros como Pier Luigi Nervi, Friedensreich Hundertwasser, Oscar Niemeyer, Félix Candela, Eduardo Torroja o Santiago Calatrava son hasta hoy día deudores del estilo iniciado por Gaudí.

Podemos ver, que el estilo de Gaudí, herencia del gótico y formado por el contexto cultural en el que se encontraba, da como resultado una estética más característica que el del resto de sus compañeros modernistas. Esta estética es seguida por varios arquitectos hoy en día y como bien hemos podido ver en el párrafo anterior, Calatrava es uno de ellos. Las características que hemos resumido brevemente sobre el estilo del arquitecto catalán, pasaran a ser una de las bases de la arquitectura de Calatrava.


Movimiento Moderno e Influencia

El movimiento moderno, aun no perteneciendo a ninguno de los dos arquitectos a estudiar, nos parece la clave para comprender lo curioso de la adaptación de la arquitectura de Gaudí a la de Calatrava. El arquitecto Valenciano, se deja llevar mucho por su influencia técnica al igual que los modernistas y se muestra a favor del color blanco (o la ausencia de color). Denota un positivismo tecnológico propio de este movimiento y un afán por un urbanismo de una escala más que monumental.

Las características de la Arquitectura Moderna fueron descritas por el arquitecto Bruno Taut en su libro «Die neue Baukunst in Europa und Amerika» («La nueva arquitectura de Europa y América»), Stuttgart, 1929, con los siguientes enunciados:

 

  • La primera exigencia de cada edificio es alcanzar la mejor utilidad posible.
  • Los materiales y el sistema constructivo empleados deben estar completamente subordinados a esta exigencia primaria.
  • La belleza consiste en la relación directa entre edificio y finalidad, en el uso racional de los materiales y en la elegancia del sistema constructivo.

El Movimiento moderno, en arquitectura, es el conjunto de tendencias surgidas en las primeras décadas del siglo XX, marcando una ruptura con la tradicional configuración de espacios, formas compositivas y estéticas. Sus ideas superaron el ámbito arquitectónico influyendo en el mundo del arte y del diseño.

Aprovechó las posibilidades de los nuevos materiales industriales como el hormigón armado, el acero laminado y el vidrio plano en grandes dimensiones.

Se caracterizó por plantas y secciones ortogonales, generalmente asimétricas, ausencia de decoración en las fachadas y grandes ventanales horizontales conformados por perfiles de acero. Los espacios interiores son luminosos y diáfanos.

Aunque los orígenes de este movimiento pueden buscarse ya a finales del siglo XIX, con figuras como Peter Behrens, sus mejores ejemplos se construyeron a partir de la década de 1920, ideados por arquitectos como Walter Gropius, Mies van der Rohe y Le Corbusier.

La Arquitectura Moderna se caracterizó por:

 

  • La adopción del principio de que los materiales y requerimientos funcionales determinan el resultado: la forma sigue a la función.
  • La adopción de la estética de la máquina, como consecuencia de lo anterior.
  • El utilizar en construcción materiales y técnicas de nueva invención, como el hormigón armado.
  • Rechazo al ornamento como accesorio; la estética resulta de la propia finalidad expresiva del edificio, de los materiales empleados y sus propias características.
  • Simplificación de la forma y eliminación de los detalles innecesarios, llevado al extremo en las obras de Mies van der Rohe.
  • Expresión formal de la organización estructural de la edificación.

 

Se considera a Calatrava como uno de los arquitectos especializados en grandes estructuras. Contrariamente a lo que es habitual en muchos arquitectos, que ocultan las estructuras de sus edificios, Calatrava, como ingeniero que es, las convierte en elementos esenciales en las mismas.

Concibe cada proyecto como una obra viva relacionada entre cada una de las partes que lo componen, por lo que se ha llegado a comparar su obra con la de Frank Lloyd Wright o Antoni Gaudí.

Adquieren una gran importancia en sus obras los esqueletos humanos a la hora de diseñar sus obras como elementos estéticos y contenedores de vida. Retoma del Gótico la sinceridad estructural, diferenciando la estructura del cerramiento, así las fuerzas se transmiten de forma más natural, substituyendo las estructuras de vigas y pilares, más rígidas, por otras más eficaces inspiradas en la colocación del material y el encauzamiento de las fuerzas hasta el terreno, empleando como principales materiales de construcción el hormigón y el hierro.

 

Volvemos a ver referencias de Calatrava en el Movimiento moderno…y esto es precisamente lo que más nos llama la atención!!!! ¿Cómo puede verse reflejado de forma tan clara en dos estilos tan opuestos?.

En el último apartado, decidimos sacar nuestras propias conclusiones.


La Relación entre Gaudí y Calatrava

Con la llegada del movimiento moderno y el afianzamiento de la nueva objetividad como sistema arquitectónica de la época, el modernismo pasa a un segundo plano y se tacha de barroco, recargado y de tener una extraña obsesión con el ornamento.

Es el movimiento moderno, el encargado de eliminar (desde sus teóricos) cualquier estilo o elemento que se salga de la situación actual de la arquitectura. En España, debido a este rechazo, el arquitecto modernista Gaudí cae en el olvido por tener una estética completamente diferente a la de la época.

Con la caída del Mov. Moderno, la arquitectura sale de su camino en forma de vía y se extiende en forma de Red. La mirada al pasado en busca de los restos que ha dejado el Mov. Moderno hace descubrir a las nuevas generaciones una figura que estaba colocada en un puesto que no merecía. Es así como Gaudí vuelve a ser estudiado y su arquitectura reconocida.

Era de esperar, que tras el redescubrimiento del artista, las nuevas generaciones de arquitectos se vieran influenciadas por este singular arquitecto con un estilo tan particular que no resultaba difícil de “adaptar” a nuestros tiempos. Sin embargo, muy pocos se atrevieron a trabajar de una forma tan artesanal y todavía había tabús sobre la obra del arquitecto catalán. Sin embargo, de forma inesperada, un arquitecto/ingeniero coge las riendas de su arquitectura y decide seguir con la evolución de un estilo que parecía no tener sucesor. Hablamos de Santiago Calatrava.

Lo que nos incito a la investigación del trabajo, era la dicotomía de un arquitecto que decidía fusionar dos estilos que en su momento se rechazaron: el modernismo de Gaudí y el movimiento moderno. Calatrava, tal vez pueda ser uno de los pocos capaces de enfrentarse a este dilema ya que debido a sus estudios técnicos y artísticos es capaz de comprender ambas obras y casarlas después de casi un siglo de miradas recelosas entre ambas.

Al igual que Gaudí, Calatrava pertenece a la cultura levantina española y les une una simbología común. Gaudí, que trabajaba con una iconografía mediterránea, es imitado por Calatrava al tomar referencias del mismo índole: Así, podemos comparar la escultura del Lagarto en el parque Güell con el nuevo foro inspirado en una almeja…ambas relaciones animales, ambas relaciones levantinas.

Calatrva Gaudi

A su vez, Calatrava mira con gran descaro los restos del movimiento moderno y se deja llevar, por lo que a nuestra opinión es, la peor parte del movimiento moderno (tal vez, debido a la falta de tacto heredada de este movimiento, recibe tantas críticas continuamente). Trabaja con macro estructuras cogiendo la parte más necia del urbanismo de Le Corbusier y adapta de una forma muy llamativa el “positivismo tecnológico” de Mies…¿tendrá también el arte para los negocios de Gropius? Viendo la ciudad de las artes y las ciencias no cabe duda que sí. Pero no todo son adaptaciones negativas, el uso del blanco como la negación del color (contrario a Gaudí), el purismo en las formas, cierta simetría que de la que no consigue desprenderse…

 

De esta forma, el estilo de Gaudí sigue vivo aunque adaptado a los nuevos tiempos y combinado con el estilo que lo mato. Curiosa Dicotomía.

 

Otra dualidad que nos llama la atención, es como el arquitecto, consigue trabajar a distintas escalas: Por un lado, recuperando la técnica del Trencadís, envuelve sus estructuras de artesanía y de unas dulces cerámicas rotas que coloca de forma manual como acabado. Por otro, si hiciéramos zoom sobre este pequeño detalle, nos asombraría la gran estructura que llega a envolver esta artesanía y la tecnología que de la que está rodeada…

 

Civilización y Cultura se unen en un extraño (y para muchos grotesco) matrimonio.

 

Creo que es evidente nuestra posición ante la recuperación del estilo de Gaudí. Miramos la Pedrera y podemos ver una conexión en el pensamiento del artista: la influencia de las Arts and Craft, los organicismos, su carácter mediterráneo, su influencia religiosa, su gran adaptación del gótico!. Observando al movimiento moderno: no cabe duda de la influencia de la nueva objetividad, del pensamiento tecnológico, de la deutsche werkbund, de su interés por la estructura, su mirada a las formas clásicas….

Una pena que lo que pudo ser un gran intento por recuperar un estilo tan característico de España, caiga en un leve ejercicio de oportunismo arquitectónico y de intenciones en balde.

Aun así, aplaudimos las ganas de no querer dejar caer en el olvido a tan fantástico arquitecto y su obra. Y entendemos, que aun siendo un poco descabellada la idea de querer traer al mundo un estilo del pasado como si de un nigromante se tratara, la adaptación a través de una arquitectura opuesta, es siempre una propuesta interesante.

 

Coautores del Ensayo de Gaudi a Calatrava:

Juan García Plaza [Arquitecto/Paisajista] [Paissano]

Rocio Alvíz Gómez [Arquitecta]

Carmen Mut Munar [Arquitecta]