La reconversión paisajística de esta finca de eventos en Cuevas de Almanzora responde al objetivo de crear un espacio exterior preparado para acoger celebraciones,  y todo tipo de eventos en un entorno natural privilegiado. La intervención se plantea como una extensión coherente del restaurante preexistente, que amplía su actividad hacia el exterior con un diseño cuidado, cálido y funcional. La propuesta ordena la parcela en distintos ambientes con carácter propio, donde la vegetación autóctona, la piedra seca, la madera y los suelos compactados dibujan una escenografía serena, pensada para adaptarse a los distintos usos que demanda una finca de estas características

Este proyecto no solo ofrece un espacio donde celebrar bodas y eventos, sino que propone una experiencia envolvente, en la que la arquitectura del paisaje se convierte en protagonista absoluta:

  • El acceso principal queda definido por un muro blanco en el que se inscribe el logotipo del complejo, convirtiéndose en el primer hito de identidad del lugar.
  • Desde ahí, un recorrido sinuoso a través de caminos arbolados conduce al corazón del espacio, donde se suceden las zonas estanciales, los espacios de servicio y los lugares de encuentro al aire libre, todos ellos conectados visual y funcionalmente bajo un mismo criterio estético.
  • La intervención incorpora elementos clave como el longe bar elevado, al que se accede desde la zona de piscina por medio de una escalera de piedra seca, que no solo sirve como punto de reunión sino que resuelve con elegancia la diferencia de cota.
  • Bajo esta plataforma se integran discretamente las zonas de cocina y servicio, optimizando recursos y acortando recorridos de trabajo.
  • A pocos metros, una zona destinada a la cocina al aire libre, cubierta con una estructura de madera que ofrece a. los usuarios un espacio polivalente que puede emplearse para celebraciones más informales o eventos privados donde los propios invitados gestionan la comida.

La vegetación ha sido seleccionada con especial atención al entorno, conservado las especies preexistentes e incorporado otras nuevas elegidas desde un criterio de sostenibilidad y resilencia que fomentan la biodiversidad, embellezcan los recorridos y además definan zonas de sombra.

La iluminación por sus parte está pensada para generar una atmósfera íntima durante las horas nocturnas, y para ello se ha resuelto mediante luminarias integradas que aportan calidez sin interferir en la lectura global del espacio.

Cada rincón ha sido diseñado con intención: desde los bancos integrados en jardineras hasta las pérgolas que protegen los caminos, todo responde a una visión de conjunto en la que funcionalidad, accesibilidad y estética trabajan de la mano. Todo el paisaje se percibe como una continuidad de materiales naturales, líneas limpias y texturas cálidas que acompañan sin imponerse, favoreciendo un uso versátil y prolongado durante todo el año.

La finca de Cuevas Pulpí se consolida así como un nuevo referente en el valle del Almanzora, combinando el arraigo de su historia como restaurante con una propuesta abierta, flexible y preparada para evolucionar con las necesidades de sus usuarios.